Vesania I

Introducción.

Hoy, a mi buen juicio inquieta, publico la primera entrada de una nueva sección, si es que no suena pretencioso explicarlo en esta circunstancia de intimidad digital. Texto escrito sin más apoyo intelectual que el de la fugacidad emocional, sin correcciones, sin filtros ni intención lógica alguna; como una danza improvisada, escrita.

Esta vez con La Chute, de Yann Tiersen  sonando de fondo.


Todo lo que indirectamente sea capaz de aprender de ti: Los aplausos, las horas rojas, el olor de los mataderos.

¿Qué debe hacer un artista ante la frustración infinita de ver cómo su cuerpo se deteriora y su mente avanza en sentido contrario al envejecimiento, ante el hastío de saberse casi acabado, de sentir que pronto, haga lo que haga, dejará de estar aquí para estar al otro lado contemplando con regularidad y miedo lo que ha dejado hecho y lo que ha dejado por hacer?

Ésto es todo lo que aprenderé de ti: los linóleos y las caras de las chicas que pasean por el centro mirando por la ventana escuchando música clásica en sus  auriculares. Se mueven los pianos, las aulas, las terrazas, el reloj sobre tus huesos marca horas arbitrarias como un manifiesto de caos alterno, absoluto, distrito de minutos que se quedan en el poso de esa alfombra de pelo granate que decora el salón del odio, de la ignorancia y del saber innato, que lo mismo son.

No puedo dejar de estar agradecida a la parte que se encontró contigo en este mundo, que se cruzó contigo para escucharte decir ese nombre que de tantos apuros me llena y me saca.

Blanco y rojo, detestable contraste de armonía escrita y visual, y hueca y tétrica y moldeable. Letras, sin letras. Rápido y poco confortable, el tiempo, ocurre entre miradas de ocho segundos, entre no y sí, y sí y no.

Y tú estás indirectamente detrás de todo ésto, detrás de la cultura, del miedo y el riego de las canciones que se escuchan de fondo en esta habitación, tediosa si no estás. Estoy  tomando el relevo de lo que quiero ser, haciéndome pasar por lo que busco; funciona, como caminar, funciona.

Al final, igual que todo, sólo cuatro notas más graves de lo normal se escuchan con rotundidad y goce, sólo cuatro notas.

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2 comentarios sobre “Vesania I”

  1. Lo vas a lograr. O el mundo es peor de lo que nos han contado, y yo creo que las cosas se abren cuando escrbes, me llevas a la cornisa. Eres una creadora, una artista. Creelo. Soy tu puto fan number one. Perdona por lo de number, no suena muy educado. Solo espero no ponerme pesado, pero te estoy descubriendo y estoy emocionado, éstas cosas me ponen. Once again, many thanks.

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