Celestial y quirúrgico


Cientos de miles de células trepan por las paredes de los utensilios del laboratorio; óvulos lejos del vientre absorben los insectos que empiezan a mover sus patas húmedas tras mezclarse aleatoriamente entre sí. Suena el titileo del cristal contra los cuerpos nuevos, ojos, manos, brotan de la carne con torpeza, se estiran hasta el espasmo, luego duermen quietos, yacen flotantes, latentes en vilo entre el vacío y la presencia. Seres sin existencia, botes fríos de glóbulos blandos; el tiempo talla con detalle sus patitas y sus bocas, cartílagos medianos florecen pronto sobre sus labios. Se agitan afanándose a la vida que aún no les pertenece, organismos llenos de omnipresencia, la excelencia y lo terreno.

El hábito maneja el resto del procedimiento, las fases se agolpan, se adhieren, se acaban.

Un alfiler esterilizado despega los restos de las nuevas sustancias lactantes, dejando lleno de pulcritud el aparato, la máquina de la creación.

Anuncios

Publicado por

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s