Cuadrado blanco


Me pego ágil a tu membrana plástica, me pego para decirte al oído que este amor que siento a veces es completamente involuntario. Llevo horas delante de estos cuadrados que no se mueven, a veces creo que vibran pero son mis ojos rodando por las líneas hasta alguna superficie plana sobre la que rendirse. Los picos de materia se reducen a centímetros cuadrados, no siento el menor deseo de escupir sobre tu belleza, que todo lo que sube sangra y todo lo que sangra oscurece.

Llevo atado a la muñeca un estúpido reloj de cuerda sin cobertura, siempre se para las 2:24. Es ya un pacto no hablado que yo vaya cada noche a encontrarme con el último movimiento del segundero, justo antes de que los píxeles salgan de la pantalla y me devoren la piel, mi piel orgánica y mediocre.

Las curvas solares se extienden en todas direcciones excepto hacia mi cara que vive iluminada por un cuadrado blanco donde puedo amar a quien quiera, a veces, de forma completamente involuntaria.

 

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