Dolor telescópico


Pon calor a esta imagen partida en dos, mi trayectoria no es tan sutil como se proyecta; tengo fuertes discusiones con mis anticuerpos, ellos quieren impunidad corporal y yo impulsos cerebrales. Cintas de dolor telescópico se enredan por dentro de este bolsillo orgánico, pausas graduales son frivolidad para el ojo desentrenado, deberías ver cómo me astillo entre el resto de los humanos. Discreta y excelente censura en los vestidos, minutos insoportables de temperatura ácida bajo la falda; no hay maravilla más obscena que este optimismo efervescente, brevedades unidas por el alimento, registros de juicios eléctricos enfrían las zonas ya muertas. Qué pena ocultar la ciencia inexacta del deleite. Elemental, el polvo frontal fricciona, sin invasión ni vuelo vulgar no hay aorta que se orine. Tu rostro es el núcleo de esta obra teatral  en suspensión, de este horizonte de zumo que cae a través.

La arquitectura humana no es discreta, la problemática es lateral, empieza donde acaban los roces.

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