Resaca de flores

Me marchito. Me marchito adrede porque es la única sensación parecida a estar viva que sé autogenerar; el resto viene de fuera, de polillas y enredaderas cuyo lapso no controlo, y entregarme entera a los crímenes de otros es como no mirar mientras te regañan.

Pongo de mi parte en las transgresiones orbitales, porque el nexo entre ambas plagas, el roce fino de los bordes de las alas de dos insectos rastreros, genera la magia propia de un espíritu vivo.

Cuando estoy contigo y no hay espacio que me contenga ni tiempo que me paute, la moralidad se borra de la faz de mi cuerpo, dónde y cuándo sufrir es lo que le da el nombre de sufrimiento, y aquí no hay coordenadas, aquí estamos sólo tú y yo, ¿quién va a juzgarnos? Nosotros. Me gusta cortarme la cabeza si lo merezco, la tuya seguirá sobre tus hombros si no llegas a comprender el alcance de tus actos o si estás por encima de todo esto, por encima de mi, de mis prejuicios recortados con tijera y pegados a modo de collage en el frigorífico. Me gustas así, nocivo y patológico; me gusto así, tramposa y retorcida.

Somos un vaivén de mierda abstracta, qué le vamos a hacer, yo te quiero así.

Anuncios

Publicado por

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s