Canción a nadie


Dame cinco formas básicas que pueda combinar para pintar la exquisita curva de tu paladar, dime qué color es el que más morbo te da, para venir teñida hasta el culo de esa tonalidad. Tienes bragas de puto cristal, me encomiendo a Dios si no me dejas que te las intenté quitar; cuéntame tus teorías sobre la relatividad, sólo por escuchar tu voz me tragaría la biblia, deja que me masturbe mientras la lees con seriedad.

Tengo miedo a quererte de verdad, sube a este olimpo de dioses que hice con saliva y sal, sube, deja que te lleve hasta tu estrella fugaz, tienes el pelo sucio más lindo que he visto jamás, déjame que te coma sin rechistar todo el tiempo que me queda de existencia. Quiero retratar la montaña de libros tras tu occipital, comerme tus ángeles de basura, soñarte y tocarte desde detrás.

Tus coleteros te sujetan a la realidad, me duele ver cómo te estiran el pelo con tanta pasividad, quiero disfrutar de tus movimientos de pavo real, despliega tu puto cuerpo delante de mi una vez más. Métete todo lo dentro que puedas, déjame llorar cuando alcances mis muelas, témplate, que por poco te hielas, déjame ilustrar tus maneras.

Caminas, vida, como un puto animal, no tienes punto de partida, parece que nunca hayas aprendido a empezar, parece que existas desde siempre, desde antes que la humanidad, parece que todo lo que sé para ti es sólo nimiedad, tus formas de vomitar, tu olor detrás del alma, tus miedos a la sombra son el color de mis playas; quiero beberme tu cordón umbilical, no concibo nada más puro, nada más cerdo ni más real, no concibo ningún insulto más bonito que tu disfraz. Eres todo luz y yo vine a iluminar, y me quedé a oscuras de verte chorrear. Tienes flores en el pelo que te aportan humedad, eres el tono que yo quiero para mi cuarto por las mañanas, eres la brevedad perfecta, la que dura lo que un manjar encima de una mesa de plástico rodeada de hambre voraz. Tienes un puto tórax de avispa en el que me quiero recrear, déjame comerme todas tus formas de mear.

Te agachas y bajo la sombra te veo crecer, como una flor de plástico crece a los ojos del que no ve, te abres con dolor cada amanecer, me miras con rabia por yacer a tu lado sin que tú me hayas abierto la puerta. Vivo tan cerca de lo que eres, quiero todo lo que puedas rozar, quiero tus pendientes, tus perlas de cristal, quiero tus sujetadores impregnados de sudor desnutrido, quiero tus relojes, tus diademas color pastel, déjame que toque tus sábanas y tu mantel; déjame que viva en tu ser, estaré callada, prometo no mover nada, solo mirar; quiero beberme tu puta hora de llorar, sé que hablas sola, puedo escuchar. Eres el trozo más bonito de superficialidad que he colgado jamás de la pared de este cuarto con humedad, tus dientes son arcos del triunfo, los veo, y me derrumbo, vibrar como el metal.

Pequeño bebé de barro, bébeme sin caducidad, pequeño filtro rosado, déjame tus uñas esta noche, que te necesito una barbaridad.

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