Dolor escaso


Siento un dolor, pero aún es escaso, en la orilla de todas las cosas. Aún no me pudre, aún me parece que puede tratarse sólo de un instante, pero a veces adivino una arcada que con tranquilidad se dilata desde una profundidad plúmbea e inexacta hacia una superficie insustancial y evidente. Y así habito el tiempo que transcurre a la misma velocidad de siempre, con un sabor a desnudez solemne en la garganta, y sin ninguna esperanza de que esto resbale con decisión hacia la nimiedad.

Siento que hay quien roza, con la punta de una sugerencia, esta tristeza que ni siquiera el nombre de tristeza merece, y se empapa de un azul profundo que goteo sin remedio. Luego observo en el silencio de una mosca cómo lamen esas puntas azuladas, que no saben a mi sino a circunstancia cercana a la indiferencia, y vuelvo a sentir la arcada avanzando hacia el absurdo donde ocurrirá, sin orden ni solución, toda la escasez que me hunda de nuevo en un poema.

 

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10 comentarios sobre “Dolor escaso”

    1. Si que siento esas flores, que sé que tú comprendes, y me duelen tanto como un cristal abriéndome. Pero es lo que tenemos cuando vivimos en las profundidades de todo. A mi encanta que te encante, ojalá leerte pronto por tu blog…

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