Serenamente lejos


Me miras con esa mirada horizontal y sé que en mi ves multitud, y se vuelven a encender todas mis oscuridades, vuelvo a sentir mi vientre inútil y apagado. No puedo arrastrar esta intimidad en la que no estás tú, soy débil y no importa que no hayas existido, yo le debo a las palabras tu realidad infinita, tu luz adolescente que hace crecer sin prisa las lunas de mis uñas.

Me gusta comprenderte plegado entre mis labios, creerme ajena a esta memoria que te he inventado yo. ¿Cómo serán las luces que acompañen tus cosas? Tendrás, seguro, tiempo de no mirarme nunca, de volver tú a tu presencia hostil y acelerada; tendrás la desnudez más parecida a la nada, o al menos yo he tratado de dártela tan hueca.

Quizás sientas la extraña sensación de mi cuerpo tratando de en tu cuerpo convertirse; quizás me odies y huyas serenamente lejos, donde ya no te alcance la juventud eterna que quiero regalarte para componer siempre, desnudo de brevedad, tu estado inalterable de infinita apariencia.

 

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2 comentarios sobre “Serenamente lejos”

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