Bragas llorando

Para cuando entendamos que la muerte es un estado de introspección suprema ya no quedarán flores sobre la tierra ni tierra, en general, siquiera.

No quedarán adolescencias efervescentes o vacías, ni cuerpos tersos buscando un contacto que no hiera muy profundo. Las juveniles inteligencias y las lenguas estadísticas del ritual del morbo moderno se habrán expandido hacia una consciencia inútil, premonitoria y cruda. Como un lunes cóncavo arropando cada uno de nuestros movimientos que intenten evitar la absurda realidad.

Bello y bien cortado, todo el futuro será una resaca que suceda a kilómetros de la necesidad, fotogénico y metabólico, sucesivo, corporal y muerto; hablo de nuestro futuro de hombres libres y descalzos sobre un mundo abandonado en sombra y prepotente.

La coartada será el deber estandarizado del pelo largo sobre unos pechos firmes que sostengan la tentación de lunes a viernes y la saliva de sábado a domingo. Una dieta sin ideas ni museos, sin flamencos masculinos ni pozos azules.

Círculos de ausencia y autoestimas de repuesto, bragas llorando lejos de la conexión.

Para cuando entendamos que la muerte es un estado de introspección suprema, ya estaremos enterrados bajo una continuidad orgánica y ciega.

 

Anuncios

Publicado por

9 comentarios sobre “Bragas llorando”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s