Rosa inflamación etérea

Siento un océano, un estético ruido que perfora, un poema que viola a la Tierra, una profundidad lírica y trastornada. Y todo lo siento donde debería sentir una rosa inflamación etérea, nerviosa e inevitable, en el molesto anexo de mis conclusiones amarillas. Interpreto mi papel de larva que flota, sin exigencias, sobre el dolor complejo de un intervalo moral, aunque preferiría peinarme el pelo con hojas de palmera y mear sobre la superficie tranquila de un orinal.

Yuxtapongo esta vigilia con tus ojos platónicos haciendo sombra en mis cuevas, me siento a jugar en la orilla de las cosas que deberían ser de miel, y me retuerzo ocularmente sobre una ideología barata, sobre una convención que no me cabe. Qué defecto es este que se muestra sólo en la irreversible versión de una lengua que gira… qué manifestación contra la nada elevo, si me dejo llenar de un vacío que no me sacia…

Siempre doy vueltas alrededor del mismo pliegue vital, alrededor de una exigencia que me da náuseas moradas.

 

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2 comentarios sobre “Rosa inflamación etérea”

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