Atenea, puta


Atenea te crees

cuando vagas por orificios impersonales,

cuando sacudes tus dos manos de piedra

sobre abdómenes blandos y calientes;

desde arriba goteas grotesca ironía

que hierve en las bocas más grandes y abiertas del mundo.

 

La tierra no quiere tu cuerpo fingido,

Atenea,

tú que haces de los seres escaleras,

no te quieren las flores ver pasar

con tu mueca de desprecio constante.

 

Tu adoración contemporánea e indiscriminada

por lo poco, por lo nada,

tu estructura altiva, remota, niñata.

 

Atenea,

¿qué piensas todo el día pensando?

Ves el mundo podrido, lejano a tu naturaleza,

y el mundo te envía distancia,

para no verte,

para no padecer tu estancia extravagante en la tierra.

 

¿No lo ves, Atenea?

Que estás sola

entre roces que no te sienten,

ellos a ti,

en ningún lugar,

que todo pasa lejos

de tus hilos de indomable soberbia,

puta, pobre deidad

de la pena

y lo inconexo.

 

Anuncios

Publicado por

4 comentarios sobre “Atenea, puta”

  1. Atenea, esa flor pétrea que nos parte el hocico còsmico de una lanza, yergue sus ojos de luz al igual que Marte, nos divide con la sabiduría milenaria y edifica razones en los mentes sin corazones, falange de muerte viril, plasma de una bofetada la fiesta de la ensoñación, sus uñas son pinceles de vida y muerte. ¡¡Oh Atenea!! ven y muere con nosotros, blande con tu lengua la sangre de tus derrotados, abre los agujeros por donde el sol diezamarà el crèdito de tu lanza amarga.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s