cosas normales

_mg_4285-copia


No puedo hablar de histeria social si soy yo quien redacta todo en minúsculas, y no tomo decisiones propias ni ajenas ni lejanas. Me quedo, normalmente, a ver cómo transcurren las cosas normales que han de transcurrir; a veces son menos normales de lo que deberían pero, por lo general, no hay grandes saltos al vacío. Así que vivo en un plano circunstancial compartido con perros, con ramas, con niñas, con cabelleras de blanca raíz, con hombres violentos, con putas, con coches de lujo, con armas, con combas y bombas también; pero como ya he dicho, todo eso es ajeno a mí, sólo observo sus comienzos pequeños y casuales en el mundo, y luego analizo su perfecta función en él, y luego las quejas, los abusos, la guerra, el deterioro y la muchedumbre, el arrepentimiento, la inmediatez. Todo ocurre siempre igual. Primero es un recreo a las once donde los niños salen a esconderse tras los troncos más gruesos de los árboles más lejanos, luego salen a fumar cosas de laboratorio, después de las ciencias naturales fuman también lo que da la tierra; entonces todo gira entorno a mí y a mí y a mí, a mí me pasa, me gusta, me estorba, me estropea pero me inquieta, me indigna, me excita, tengo mis derechos. Todo eso lo observo desde el tedio de ser yo también así. Y luego las zonas comerciales llenas de problemas hechos de cristales y de pelo de visón sintético y de bolsas de plástico, buenas para la asfixia, y de farmacias, y quioscos y tiendas pequeñas donde hacen copias de llaves pero también enceran zapatos y cambian la pila a tu reloj. Pero el reloj ya no marca las once del recreo. Y así de martes a martes y me preguntan ¿qué te pasa?, alégrate, sí, me alegro por ti, por tus piernas rematadas en zapatos y tu cabeza rematada en un tirabuzón moreno y tu labia descontrolada para detener en la teoría toda guerra, todo encuentro y toda convención, princesa, tus anillos detendrán la convención.

Anuncios

Publicado por

2 comentarios sobre “cosas normales”

  1. Wow, un día podríamos hablar de esto. No digo juntar palabras, digo ‘hablar’.
    La desesperanza, la decepción, la uniformidad, las metas, los sentimientos…, la sociedad. Intuyo que hay una suerte de ‘ejército’ que se revela desde el interior a estos corsés auto-impuestos por una venenosa “educación” que nos enseña a premiar el envoltorio y a desear, como meta, escalar hasta esas cimas que brillan por fuera nada más. El culto a lo táctil, al sexo, y la estridente verborrea políticamente correcta, la romántica, o los ‘ideales’ confusos de la felicidad, que como papagayos se recitan por doquier sin que nos salpique un ápice de sinceridad.
    Un decir: “No, yo no soy esa cosa”, y que suene realmente a verdad, a ‘Tú’, a limpio, a soledad, a revolución. El texto me ha encantado.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s