a la muerte de la natulareza:

Processed with VSCO with hb2 preset


Cuando aún, inconsciente como tú, danzaba alrededor

y te veía con todo el cuerpo

y después te soñaba con humedad y calor,

hundíamos las dos nuestro gesto

en el lento movimiento de lo que nace;

cuando aún no era tan evidente

el contorno entre mis pies y tu tierra,

podíamos pasar las horas

y, a pesar de las muertes pequeñas alrededor,

jugar a los charcos, a las lombrices y a la arena.

 

Te recuerdo como un fértil encuentro con la nada,

como un giro eterno y plural,

te recuerdo del color de la infancia.

 

Y ahora, pasto de la fobia y el dolor,

disfruto en soledad

de tu triste e injusta muerte dentro de mí,

con la calma,

con el alivio de saber que tú siempre que mueres

estás volviendo a nacer.

 

exquisito acto de soledad

IMG_2017-05-18_19_43_07_1


Vuelvo el olvido

hacia la sencillez de tus extensos ojos,

hacia la invariable luz

de ese cuerpo del que vienes.

 

Me dedico a tu sombra,

alrededor,

a deshacerme de tu organismo,

a des-ejecutar el movimiento

y desaparecer en la molécula.

 

Vuelvo el dolor a tu inmigrante desnudo en mi pausa,

a la inquietud de tu especie,

a la huella de tu mar sin método.

 

Te estudio como a la muerte un suicida,

porque sé que eres el siguiente nudo en la madera

y ya sin autonomía voy a reflejar tu oscuridad vacía;

voy a atravesarte hasta desaparecer

y que seas tú quién deba volver los ojos

hacia el olvido de extracción blanca,

de extraño espacio sin forma.

 

Y volver entonces,

tras el agujero,

a tenernos siempre,

a percibirnos nunca más,

a apreciar, sin volumen ni palabras,

la delgada forma del exquisito acto

de avanzar en soledad.

 

noche amarilla

2017-05-03 12.18.59 1-1


Hay una mosca en el pasado,

donde aún me resulta bonito

verte llorar de soledad.

 

La noche cuelga y se vuelve amarilla,

de pronto todas estas hojas secas

adquieren una violenta forma de estar quietas

rozando, con sus muertos tallos, mi pared.

 

Y me pregunto,

¿voy a sentirme así para siempre?

 

Sé que no quedan demasiados minutos

de esta sensación poco profunda,

quizás un par de olas más

y luego, como siempre, nada.

 

curva en la pared

2017-01-17-10-11-59-1


Advierto una curva en la pared

y resulta, de pronto, tu cuerpo,

como una muerte riendo contra mí;

salgo de tu escultura y me arrastro

hacia cualquier otro objeto anguloso

que no me recuerde a ti.

 

Pero estás en toda la literatura de esta casa,

en la sombra que atraviesa las plantas del balcón;

plenamente dolorosa te olvidas de mí,

de mi materia inútil,

y te sientas a enamorarte del resto las cosas.

 

sola en la sombra

2017-03-05-10-23-25-2


Me siento, a mi propio paso, piel de mandarina, toda mi inteligencia queda a la fea sombra de un cuerpo y, ¿dónde voy a situar esta curva blanda?, ¿dónde voy a llevar a morir estas uñas y este pelo?

La única forma sin piel que conozco es la idea. La única idea que conozco proyecta soledad donde está mi cuerpo, que duele desde el nacimiento.

Y así me miro, sola en la sombra, seca en las cosas.

 

queso y vino

2017-02-02-11-51-31-1


Ser una cucharada y que nada ocurra después, un hilo de lana o una manzana tomando el sol en un frutero. Ser una escena pequeña en una cama, un espejo cuadrado, una mosca en la espalda. Y que el resto de las cosas sean ridículamente innecesarias; los vestidos, los enfermos terminales, las arcadas, la sombra. Ser un mantel sobre el que incide la luz, sin comensales, ni platos, ni estancia alrededor, un cable que conduzca nada a ningún lugar. Ser lo blando. Ser lo muerto. Ser lo previo. Ser el color de ninguna cosa, el peso de ningún volumen, un codo apoyado en la luz. Y vibrar en suspensión, como la risa de un vecino, sin presión que procesar, ni necesidad de ingerir queso y vino.

búsqueda de materia


Con la velocidad de un muerto te persigo por pasillos de invisible claustrofobia o de belleza comprimida, y te deseo en todas las esquinas, apoyando lento mis dedos doblados sobre la pared. Sé que habitas algunas de estas estanterías, aunque no lo digas y aunque ni siquiera existas, que reposas tu calambre sobre una madera u otra, más blanda o esponjosa, quizás la de cerezo, quizás conglomerado.

Sé, como sé que existen las piedras, que estás. Y te siento rodeando alguna tonta obviedad, como si no te disgustase estar vivo, allí, donde sea que lo estés; como si no te pareciese absurda esta búsqueda de materia en un plano conceptual.